
Las técnicas que permiten compartir datos mientras se mantienen seguros pueden revolucionar los campos, desde la atención médica hasta la aplicación de la ley
Rachel es una estudiante de una universidad estadounidense que fue agredida sexualmente en el campus. Decidió no denunciarlo (menos del 10% de los sobrevivientes lo hacen). Sin embargo, lo que hizo fue registrar el asalto en un sitio web que utiliza ideas novedosas de la criptografía para ayudar a atrapar depredadores sexuales en serie.
La organización Callisto permite que un sobreviviente ingrese su nombre en una base de datos, junto con los detalles de identificación de su agresor, como el nombre de usuario de las redes sociales o el número de teléfono. Estos detalles están encriptados, lo que significa que las identidades del sobreviviente y del perpetrador son anónimas. Si pirateaste la base de datos, no hay forma de identificar a ninguna de las partes. p > Sigue leyendo...
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